NOMBRE DEL ÁRBOL: Pino piñonero

foto: detrás del edificio de muebles Gascón desde la avenida fraga

Nombre científico: Pinus pinea

Familia: Pinaceapino.JPGs

Descripción del árbol:

Hojas: Sus hojas tienen forma de aguja.

Flores y frutos:tiene piñas ovaladas de 10-15 cm, dentro de estas hay piñones de 1cm

Tronco y ramas:su tronco destaca por sus placas de color grisáceo y sus ramas crecen de tal manera que el árbol tiene forma de sombrilla

Raíces:son gruesas y muy fuertes, se alrgan buscando agua en los suelos más profundos.

Curiosidades:

Sus piñones son muy dulces y los comemos desde hace miles de años

Su madera es ligera y flexible y tiene muchos usos. La resina se usa para extraer esencias en perfumería.

El pino de la segunda foto está en el parque y se dintinguen perfectamente sus flores. 13- 4 -2011

El pino ayuda a reducir los espamos branquial.

2010_08110012.JPG

Poesías, refranes y cuentos o cantos populares:


El pino verde

Verde pino, verde pino,

vengo a tu sombra a jugar,

a la orilla del camino

quiero una acequia formar.



El agua, agüita de plata,

pronto correrá hasta aquí,

y una dulce serenata

dirá sólo para mí.



Verde pino, verde pino,

¡qué hermosa y dulce canción!:

los pájaros del camino

están en tu corazón.

Al alba, pino de oro;

verde, en el atardecer;

de noche -blanco tesoro-

de plata pareces ser.



Verde pino, verde pino,

los gnomos te cuidarán,

y las ranas del camino

de noche te dormirán.

Cuento:

Había una vez un leñador, era muy pobre, pero muy bondadoso, nunca rompía las ramas vivas de un árbol para hacer leña. En cambio, recogía sólo las ramas muertas del suelo. Sabía lo que sucedía cuando se cortaba la rama de un árbol. La savia, que es la sangre de un árbol, goteaba, como si el pobre árbol, sangrara. Por lo tanto, como no quería dañar a los árboles, nunca cortaba las ramas. Un día caminaba bajo un alto pino en busca de leña, cuando escuchó una voz que le decía:
-Pegajosa, pegajosa es mi savia, porque mis ramitas tiernas están rotas.
El leñador observó y notó que alguien había roto tres ramas del pino y que la savia corría.
Hábilmente, las arregló diciendo:
-Envolveré estas tiernas ramitas y de esa manera, detendré la savia.
Rasgó un pedazo de su propia ropa para hacer un vendaje.
Tan pronto terminó, muchas pequeñas cosas doradas y plateadas cayeron del árbol. Era dinero, mucho dinero. Sorprendido, el leñador quedó casi cubierto con el dinero. Levantó la mirada hacia el árbol, sonrió y le dio las gracias. Recogió el dinero y se lo llevó a su casa.
Era una grn cantidad de dinero y poco a poco comprendió que ahora era un leñador muy ricoo. Todos saben que el pino es el signo de la prosperidad en Japón y, con seguridad, el pino agradecido lo había convertido en un hombre muy rico.
En ese momento, un rostro apareció en la ventana. Era el rostro de otro leñador. Este leñador no era bueno ni amable. En realidad era él quien había cortado las ramas del pino y roto las ramitas. Cuando vio el dinero preguntó:
-¿Dónde obtuviste todo ese dinero? Mira que bonito y brillante es.
El buen leñador levantó el dinero para que el otro pudiera verlo. Tenia forma oblonga, como era el dinero en Japón, y tenia cinco cestos llenos de dinero. Dijo al leñador malo cómo había conseguido el dinero.
-¿De ese pino grande? —preguntó.
-Sí, de ese pino -le contestó el leñador bueno.
-Humm... -murmuró el leñador malo.
Enseguida corrió lo más rápido que pudo. Llegó hasta el viejo pino y el árbol le dijo:
-Pegajosa, pegajosa es mi sangre, tócame, recibirás mucha.
-Oh, lo único que deseo es mucho oro y plata -aseguró el leñador malo.
Levantó las manos y rompió otra rama. El pino lo roció de pronto. Lo roció con savia pegajosa, pegajosa, no con oro ni con plata.
El leñador malo quedó cubierto con savia. Tenía savia en el cabello, en los brazos y en las piernas. Como estaba tan pegajosa, no pudo moverse y pidió ayuda, pero nadie podía oírlo. Tuvo que permanecer ahí durante tres días, un día por cada rama, hasta que la savia estuvo lo suficientemente suave para que él pudiera arrastrarse hasta su casa.
Después de eso, no volvió a romper nunca una rama de un árbol vivo.

Autores: Andrea, Maria, Lorenzo,Irene